La tomografía computarizada (TAC) es una de las técnicas de imagen más utilizadas en el ámbito hospitalario, especialmente en urgencias y en el seguimiento de múltiples patologías. La evolución hacia equipos multicorte ha supuesto un salto cualitativo en rapidez, resolución y capacidad diagnóstica. Sin embargo, estos avances también implican una mayor responsabilidad para el Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear.
El TAC multicorte permite obtener estudios de alta calidad en tiempos muy reducidos, lo que resulta fundamental en pacientes críticos o con dificultad para colaborar. No obstante, el aumento de prestaciones tecnológicas debe ir siempre acompañado de una correcta optimización de los parámetros de adquisición para evitar exposiciones innecesarias a radiación ionizante.
El papel del técnico en la optimización de protocolos
El Técnico en Imagen no se limita a ejecutar una prueba, sino que participa activamente en la selección y adaptación de los protocolos. Ajustar el kilovoltaje, el miliamperaje, el pitch o el colimado según el tipo de estudio y las características del paciente es clave para encontrar el equilibrio entre calidad de imagen y dosis.
La personalización del estudio cobra especial importancia en pacientes pediátricos, personas mayores o pacientes con bajo índice de masa corporal, donde la reducción de dosis debe ser prioritaria sin comprometer la información diagnóstica.
Tecnología al servicio de la seguridad del paciente
Los equipos actuales incorporan sistemas de modulación automática de dosis y algoritmos de reconstrucción iterativa que permiten reducir significativamente la radiación. Sin embargo, estas herramientas solo son eficaces si el técnico conoce su funcionamiento y sabe cuándo y cómo utilizarlas correctamente.
La formación continua en este ámbito es fundamental para garantizar estudios seguros, eficientes y de alta calidad, consolidando al técnico como una figura clave en la protección del paciente.




